Fundación Aliatar en la publicación de Diario Jaén de Cooperación internacional

Transcripción de la publicación de Diario Jaén de Cooperación Internacional en cooperación con la Diputación de Jaén

Por el futuro de la mujer.

La apuesta y la defensa de la dignidad de las personas es el lema de una fundación que nació en 1978 y cuyo principal objetivo es contribuir a la solución de los problemas humanos de su propio entorno. Así pues, desde el Centro de Formación Social el Rubín de Ceballos, creado en su propia sede en la ciudad de Baeza, la Fundación Aliatar realiza su trabajo en torno a tres líneas principales : cultural, desarrollo y social. Eso sí, siempre centrándose en la persona mediante su promoción o sensibilización, ya sean beneficiarios, voluntarios, contrapartes o profesionales.

                “Fundación Aliatar centra parte de su actividad en el papel de la mujeres y en su desarrollo como profesionales”

Su labor en el ámbito internacional abarca muchos campos y siempre ha destacado por ayudar al desarrollo de las personas en sus países de origen, para que, de esta forma, puedan reforzar sus capacidades y, de paso, conseguir su propia autonomía. Prueba de ello, por ejemplo, son los proyectos que realiza desde 2013, donde se centran principalmente en la figura de la mujer. Así, ese mismo año, junto con la ayuda de la Diputación de Jaén, se centraron en la mejora de las condiciones de vida de mujeres indígenas en situación de extrema pobreza de las comunidades rurales de los municipios de San José Poaquil y Santa Apolonia, del departamento Chimaltenango, que se encuentra en Guatemala.

Un proyecto  que se alargó hasta 2014 cuya meta se consiguió a través de la capacidad profesional. Desde ese años, su ámbito geográfico de acción se ha centrado en la República Dominicana, donde ha buscado incrementar la oferta educativa para la promoción de la mujer rural, centrándose en el área de hostelería según, por supuesto, las necesidades del mercado ocupacional de la zona, que, en concreto, era Jaracoba.

En 2017, por ejemplo, las beneficiarias de estas actividades docentes fueron alumnas que residían en Serranía. Los cursos se desarrollaron sin interrupción desde enero hasta diciembre y, en total, fueron once. Cada uno de ellos, durante el primer semestre, contó con 20 alumnas mientras que, el segundo, aumentaron a 25. Cabe destacar, como dato curioso, que todas las residentes tenían perfil común: mujeres solteras de edades comprendidas entre los 16 y los 22 años, con Bachiller completo y procedentes de familias con bajo nivel de ingreso económico. Además estas actividades también se realizaron cursos de Cocina y Repostería Dominicana en tres comunidades rurales.

“Los cursos,  once en total,  se realizaron desde Enero hasta Diciembre”.

                “Mujeres de todas las edades participaron en los cursos de repostería, gastronomía y textiles, a la vez que convivían en las aulas”.

El proyecto fue un éxito, no sólo 448 mujeres se beneficiaron de él, sino también se notó un cambio en la calidad de vida y en el nivel socioeconómico. Por ejemplo, de las alumnas residentes que hicieron los cursos, ocho alcanzaron la certificación como Técnico General de Servicios de Hostelería. En 2018, la línea de trabajo ha sido la misma. Así 427 niñas, adolescentes y mujeres de la zona metropolitana del Gran Santo Domingo, en República Dominicana, lograron mejorar su nivel de autoestima y recibieron la capacitación técnica en gastronomía, repostería y textiles. Una forma de incrementar la oferta educativa en un país de pobreza, donde las mujeres, en su gran medida son víctimas de violencia de género y susceptibles de incurrir en actividades  que van en deterioro de su dignidad. Además de ser el tercero en cuanto a mayor cantidad de homicidios femeninos ( 3.6 por cada 100mil.)

                “Mas de cuatrocientas niñas, adolescentes y adultas se beneficiaron de las clases ofrecidas en República Dominicana”.

                “El objetivo es incrementar la oferta educativa en un país de extrema pobreza”.

COOPERACIÓN INTERNACIONAL.-

MARIA CRUZ MONTORO “ Directora de proyectos y coordinadora de Voluntariado de la Fundación Aliatar.

“Hay que apoyar a la mujer”.

Es la directora de proyectos y coordinadora de Voluntariado desde 2011 y, desde entonces, su empeño y labor se ha visto reflejado a través de una fundación, que, día tras día, trabaja en la promoción, la dignidad y la sensibilización de las personas, no solo a nivel internacional, sino también en el ámbito provincial, donde destaca la gran respuesta de la población jiennense y su solidaridad.

-Han desarrollado múltiples proyectos en diferentes países y, casi en su totalidad, todos se centran en la mujer con escasos recursos. ¿A qué se debe?

                Nos basamos en unos principios de actuación que están presentes en los proyectos de Cooperación, como el reconocimiento del ser humano en su dimensión individual y colectiva. Además, buscamos fomentar valores como la educación, el fortalecimiento institucional o el liderazgo. La mayoría se centra en la mujer y la familia porque uno de nuestros objetivos es la promoción educativa de la mujer y su empoderamiento. Entendemos que apoyarla es potenciar la dinamización económica y social. Por ello, desde la Fundación se trabaja para garantizar su derecho a la educación y potenciar su papel en la sociedad.

-¿Qué se siente al ayudar a un colectivo que vive en una situación de pobreza?

                Es una gran satisfacción el poder contribuir en la reducción del número de personas que viven en condiciones de pobreza, logros que permitirán ponerle fin en la próxima generación. Pensamos que es preciso erradicar las múltiples causas del empobrecimiento. Una de las más importantes, por ejemplo, es la discriminación de género, que impone una cargar desproporcionada a las féminas. Cuando las mujeres son pobres,  sus derechos no están protegidos, se enfrentan a obstáculos que pueden resultar extraordinariamente difíciles de superar. Esta situación da como resultado privaciones en sus propias vidas y pérdidas para la sociedad en general.

-Además de desarrollar proyectos en países como República Dominicana o el Salvador, también llevan, a nivel provincial, el programa “Educación y Desarrollo”.

                Así es, en general, se ha cumplido con el objetivo de contribuir al desarrollo de una cultura universal de los derechos humanos en la que los niños, jóvenes, adultos y mayores sean conscientes de sus propios derechos y de sus obligaciones respecto de los derechos de los demás. Siempre favoreciendo su desarrollo como miembros responsables de una sociedad libre y pacífica, pluralista e inclusiva. Todo ello con el fin último de dar una Educación para el Desarrollo, a través de la promoción de procesos educativos para construir una ciudadanía global, analítica, crítica, propositiva y activa en la nueva formulación de espacios de convivencia.

-¿Cree que Jaén es solidaria?

                Mucho, lo llevan en el ADN, tanto los ciudadanos como instituciones. Lo comprobamos en cualquier acción solidaria que promovemos, ya que siempre hay una gran respuesta. En este aspecto, Jaén tiene mucho que enseñar y por nuestra parte darles todo nuestro agradecimiento.

Foto de la publicación en la revista

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